Los que ven como divertidos – y hasta tiernos – los selfies con animales en vida silvestres tendrán que pensarlo dos veces, y es que lejos del propósito que se persigue, puede estar atentándose contra ellos. De ninguna manera puede verse a un koala como el ratón Mickey en un paseo por Disney Word, por ende, la plataforma fotográfica de mayor popularidad en el momento, invita a la conciencia acerca del lado siniestro de esta clase de fotos.

El incremento de selfies con animales salvajes ronda el 300% en Instagram:

Pese a que esto puede sonar bien, para los animales de vida salvaje no lo es tanto, considerando lo presente que la red se ha hecho en la vida cotidiana, y el despegue evidenciado del “turismoinstagrameable”, la tendencia de capturar en fotografías estas especies dentro de su hábitat para conseguir mayor cantidad de likes, puede perjudicarles enormemente.

La falta de respeto de los turistas para con la fauna:

De acuerdo a muchas sociedades protectoras de animales – con intención o no – lo viral que se ha vuelto capturar selfies junto a animales salvajes representa hoy un problema para ellos, en primer lugar, tanto la luz de los teléfonos móviles como los flashes representan estímulos que irrumpen negativamente los hábitos de las especies.

Las prácticas que los turistas y amantes de los selfies ven como inocuas, representan una situación de estrés para la mayoría de las especies, quienes suspenden sus actividades cotidianas – desde interacciones entre ellos y apareamiento, hasta la alimentación – llegado incluso a influir, en las tasas de natalidad de aquellos más expuestos.

Fotos respetuosas VS fotos irrespetuosas:

Se considera un “buen salfie” aquel en el que la persona respeta no sólo al animal en cuestión, sino su entorno, entendiendo que la prioridad es que la foto se mantenga al marguen de su libertad. Asimismo, considerar que aunque no existan vetos para con la fotografía en algunos lugares, – como por ejemplo, en la reserva de pingüinos de Nueva Zalanda – no implica el derecho de posar con la especie como si se tratase de un peluche.

En contraparte, es considerado un “selfie irrespetuoso” toda imagen donde exista un contacto físico con la especie y se utilice a la misma, como accesorio fotográfico, partiendo de ello, Instagram hace un llamado a la conciencia, yendo más allá de  la prohibición del uso de la plataforma como canal de venta de animales dentro de sus normas comunitarias.

¿Qué busca Instagram con la iniciativa?

La idea, es lograr que se implemente un filtro “cruelty animal” con el que queden vetadas cada una de las fotografías donde el usuario no priorice el bienestar de la especie. en palabras más simples, evitar la publicación de imágenes que promuevan no solo la venta de animales en peligro de extinción, sino el abuso que implica irrumpir en su hábitat natural o forma de vida.

Si bien la plataforma no prohibirá la subida de las fotografías, invita a pensar una manera menos egoísta de presumir las vacaciones, ya que indirectamente, se está perjudicando a los animales salvajes en todos los países carentes de un debido control.