Estamos rodeados de dispositivos que nos conectan con las nubes y hacen que la IO y la inteligencia artificial formen parte de nuestras vidas.
La Ley de Protección de Datos Personales (LGPD), aprobada en 2018, establece parámetros claros para las empresas y gobiernos que recogen y procesan datos en Brasil, logrando un equilibrio entre el fomento de la innovación y el respeto de los datos personales. En discusión durante ocho años, el estándar es el primer paso para que nuestra economía se desarrolle disfrutando de los beneficios de la tecnología actual.

Estamos rodeados de dispositivos que nos conectan con las nubes y que hacen que la Internet de las cosas y la inteligencia artificial formen parte de nuestras vidas. Cada vez más, nuestros datos son recopilados, almacenados y analizados. Por ello, la protección de los datos personales se ha convertido en un elemento esencial para generar la confianza de los consumidores en las empresas y los servicios, ya sean redes sociales, aplicaciones de localización o sistemas complejos que controlan el tráfico de la ciudad.

El enfoque de estas empresas con respecto a la privacidad debe estar centrado en el usuario, proporcionando mecanismos para que éste tenga control sobre su información. Al mismo tiempo, las empresas deben ser libres de buscar oportunidades de negocio legítimas, garantizando siempre que el uso de los datos personales se haga de forma transparente y conforme a las expectativas de los usuarios.

Mirando la experiencia brasileña y otras experiencias exitosas de todo el mundo, podemos encontrar factores que son esenciales para el éxito de las leyes de privacidad que fomentan este rico ecosistema.

Empecemos por citar la transparencia. Las empresas deben proporcionar explicaciones claras y accesibles de sus prácticas de uso de datos personales, incluyendo qué información se recopila, con qué propósito y con quién se comparte.

Otro factor importante es que la legislación debe alentar a los usuarios a elegir con conocimiento de causa. Es decir, para poder tomar la decisión de corregir o eliminar sus datos personales del procesamiento de un servicio o empresa en particular. Para ello, las organizaciones deben proporcionar la información que necesitan para considerar la opción. Esto incluye compartir la copia de los datos con el usuario cuando éste lo solicite.

Las empresas también deben buscar el consentimiento expreso al recopilar datos sensibles, como datos financieros o de salud, dejando claro a los consumidores lo que van a compartir.

Otro pilar esencial es la seguridad. Para que esta relación entre empresas y usuarios fluya, es importante que las empresas inviertan masivamente en seguridad, evitando el acceso no autorizado a sus redes y el uso, modificación, destrucción y fuga de datos personales.

A continuación, es obligatorio que las leyes dejen claro que las empresas que determinen las formas y finalidades del tratamiento de los datos personales son responsables de dicha información y deben responder ante los tribunales cuando se utilice de una forma que no haya sido acordada con el usuario. Si se encuentra culpable, la compañía debe ser castigada.

Por último, también es importante fomentar la libre circulación de datos entre países, que es el combustible de una economía mundial. La facilidad de utilizar su tarjeta de crédito durante un viaje internacional, por ejemplo, solo es posible gracias a los flujos de datos transfronterizos, como el seguimiento de pedidos, la previsión o la compra de ropa en línea, entre muchos otros ejemplos.

Brasil tuvo éxito en la construcción de una ley de datos porque tomó en cuenta todos estos factores y ahora es una referencia en la materia. Estamos en el buen camino hacia el fortalecimiento de la agenda de la innovación digital.