¿Puede la inteligencia artificial ayudarnos realmente a ir (literalmente) más lejos? La NASA así lo cree; saber cómo
“¿Puede la misma I.A. que enseña a los coches autónomos a conducir con seguridad ayudarnos a descubrir la vida en el universo?” Esta es una pregunta que la NASA se hace a sí misma en una publicación en su sitio web. La agencia espacial espera que las tecnologías de inteligencia artificial se utilicen para interpretar los datos de los telescopios y ayudar en esta tarea de detección espacial.

La publicación explica que, como consecuencia de la realización de cálculos en tiempo récord, el aprendizaje automático (un tipo de A.I.) ha sido utilizado por las empresas tecnológicas para tareas mundanas -como recomendar películas en los servicios de streaming, por ejemplo- y tendrá todo el potencial para ser entrenado para aplicaciones extraterrestres.

Para ayudarle en esta tarea, la NASA se ha asociado con empresas de IBM, Intel y Google, desarrollando técnicas avanzadas de aprendizaje de máquinas. Cada año, la NASA también reúne a los innovadores de la tecnología y el espacio en un programa bimensual llamado Frontier Development Lab (FDL) para la lluvia de ideas y el desarrollo de códigos.

Desafortunadamente esta tarea no es fácil – ni para un “cerebro” más rápido que el nuestro, ni para un grupo de expertos responsables de llevar al hombre a la luna.

Fase de formación

El aprendizaje profundo es el acto de autoaprender las máquinas, que solo digiere la información después de que usted las “alimente” lo suficiente. Así, eventualmente comienza a encontrar patrones por sí mismo. Así funcionan los videojuegos que “aprenden a ser jugados” por máquinas, como el viral MarI/O, que ha terminado un nivel de Super Mario World en 34 intentos.

Giada Arney, astrobióloga de la NASA, espera que las máquinas le ayuden a encontrar “una aguja de vida en el pajar de los dados”, como explicó en la misma publicación que citamos anteriormente. Tales datos serán recogidos de los telescopios/observatorios cuando se busquen exoplanetas (es decir, aquellos fuera del Sistema Solar) como el Telescopio Espacial James Webb.

En el encuentro del FDL se reúnen especialistas de las mayores empresas de tecnología, en colaboración con otras empresas, para aportar hardware, algoritmos y, por supuesto, apoyo financiero. Lo bueno es que todas las técnicas de inteligencia artificial desarrolladas allí se pondrán a disposición del público, y algunas de ellas ya ayudan a identificar asteroides, planetas e incluso a predecir eventos de radiación solar.

Shawn Domagal-Goldman, que es otro astrobiólogo (colega de Giada), subraya que el FDL es “como una especie de buenos músicos con diferentes instrumentos, que se reúnen para hacer una jam en el garaje, encuentran algo realmente bueno y dicen ‘Hey, tenemos una banda aquí'”.

Un grupo asesorado por Shawn y Giada ha desarrollado una técnica de M.L. para los científicos que quieren estudiar las atmósferas de los exoplanetas. Estos científicos esperan que algún día utilicen técnicas avanzadas para interpretar los datos más rápidamente y así poder interpretar la química de los exoplanetas basándose en la longitud de onda de la luz emitida (o absorbida) por las moléculas de su atmósfera.

Dado que ya se han descubierto miles de exoplanetas, al tomar decisiones rápidas acerca de cuáles tienen la mejor química -es decir, cuán habitable es el planeta- los científicos son capaces de cribar candidatos solo a aquellos que merecen una mayor investigación. Después de todo, estos estudios todavía dependen de decisiones financieras.

Hasta entonces, la inteligencia artificial no reemplazará al hombre

Ya sabemos que la inteligencia artificial puede incluso ayudar a detectar el cáncer de pulmón, pero la inversión de la NASA solo valdría la pena si se progresa en su uso inmediato, ¿verdad? Este es exactamente uno de los puntos planteados por la empresa.

Ya se han adoptado otras tecnologías de inteligencia artificial FDL para resolver algunos problemas terrestres. En 2017, los participantes en el programa desarrollaron un software que podía crear modelos 3D de asteroides cercanos, con estimaciones fieles de formas y tamaños. Tal información es crítica para que la NASA detecte y desvíe cualquier amenaza a la Tierra.

Y la tecnología también tiene el potencial de ayudar a las flotas de barcos: cada 15 segundos se recogen 2 GB de información, de la cual sólo una pequeña parte es analizada por los científicos aquí en la Tierra. Una vez más, los recursos como el dinero y el tiempo son prioritarios hoy en día, por lo que la I.A. daría una “mano amiga”.

Un uso potencial de las naves del futuro es la aplicación para hacerlas “naves inteligentes” (lo que recuerda mucho a nuestros coches autónomos) y permitirles tomar “decisiones científicas en tiempo real”, ahorrando la comunicación entre los científicos de aquí y los astronautas.

Giada concluye la publicación afirmando que, incluso con los avances, ninguna profesión quedará obsoleta. “Los métodos de inteligencia artificial nos ayudarán a liberar el poder de procesamiento de nuestros cerebros realizando trabajos manuales de tareas complicadas” y que esto “no reemplazará a los humanos tan pronto, porque todavía necesitamos comprobar los resultados”.

Y tú, ¿crees que algún día será posible encontrar planetas alienígenas? Deje su opinión en los comentarios.