Confieso que empezaba a estar un poco cansado de toda esta historia con Movistar, pero de repente mis ánimos sufrieron una inyección de ‘motivina’, gracias a un organismo público del que hasta ahora no había oído hablar: La Agencia Española de Protección de Datos (AGPD).

Dicha agencia es la que se encarga de velar porque nuestros datos personales estén a salvo. Se encarga de supervisar los procedimientos que siguen las compañías cuando usan nuestros datos y de sancionar a los que incumplen las leyes en el uso que dan a los datos personales.

Dice la agencia en su web que según el artículo 29 de la Ley Orgánica 15/1999, para que alguien pueda ser inscrito en un registro de morosos, se deben cumplir las siguientes condiciones:

  • Se trate de una deuda cierta, vencida y exigible.
  • Que haya resultado impagada.
  • Que haya habido requerimiento de pago por parte del acreedor.
  • No exista un principio de prueba documental que contradiga la existencia de dicha deuda.

En resumen, que mientras haya la más mínima duda de la existencia de una deuda, no se puede inscribir a alguien en un registro de morosos. Y como en mi caso la duda es más que cierta (hay una reclamación abierta en la SETSI que aún no ha sido resuelta, y por tanto la deuda todavía no es vencida y exigible), pues resulta que la inscripción en el registro de morosos es más que ilegal. Así que decido poner una denuncia ante la AGPD contra movistar, por haberme inscrito en un registro de morosos.

Ya sabemos que a movistar, la Ley no le afecta mucho que se diga, pero el dinero se ve que sí y bastante. Y es que las sanciones de la AGPD en este aspecto no son cualquier tontería. La mínima es de 60.000 Euros (sí, 10 millones de pesetas).

Así que como por arte de magia, días después de presentar denuncia en la AGPD, misteriosamente desaparecí de la lista de morosos de ASNEF (ver documento adjunto), y de repente el gigante adormilado se despierta, y me manda una carta. Ahora no es una pobre teleoperadora malpagada y borde la que me llama. No es ni siquiera el departamento de bajas. No. Es el mismísimo Director General Residencial de La Más Grande quien me manda una carta.